Para
que se dé un proceso de aprendizaje efectivo, se necesita un ambiente en el
aula propicio. Esto incluye que el alumno esté relajado y que por medio de
distintas estrategias haya oportunidades para desarrollar y controlar la parte
emocional en clase. Que tengan confianza en ellos mismos y en el aula es
primordial para su desarrollo emocional y social.
Incluir
rutinas en las clases es esencial para fomentar habilidades sociales en los
alumnos, esto porque favorece la constancia y permite que no haya reacciones
negativas ante los cambios, en otras palabras, los ayuda en las transiciones de
actividades sin crear confusión. Los límites son muy importantes y debemos
incluirlos en el aula, esto porque ayuda no solo al orden sino también crea un
ambiente seguro y tranquilo para todos. Se deben incluir límites que sean
necesarios, ya que exagerar no es positivo para los niños. Una buena idea es presentar
lo anterior de una manera positiva, en vez de decir “no hagamos esto” decimos
“mejor hagamos esto”.
Considero
que por medio de explicaciones y hablando con los alumnos se debe enseñar las
consecuencias de sus actos, o marcando los límites claros, siempre con respeto.
Los castigos o amenazas los considero obsoletos. La disciplina positiva es en
la que debemos los docentes capacitarnos siempre, pues existen técnicas de
manejo de conducta apropiadas. El manejo de la frustración o las emociones en
general se debe tomar en cuenta en cada clase para que haya un ambiente de
calma. Técnicas de relajación o manejo emocional se deben aplicar en cualquier
momento necesario. Esto les dará autocontrol en el aula, pero también en la
vida. Ver la diversidad como algo natural debe ser una meta de todo docente
actualmente, si los niños aprenden bajo tolerancia y entendiendo que todos
somos diferentes y venimos de diferentes realidades, pero merecemos respeto, el
ambiente del aula será el correcto, sin etiquetas.
El
juego en el aula trae beneficios en el desarrollo social de los alumnos, por
medio de este interactúan con los compañeros y aprenden habilidades importantes
como cooperar y compartir en respeto, también aprenden mientras se divierten.
El psicopedagogo debe poner atención al juego al abordar un caso porque por
medio de este va a identificar cómo interactúa con los demás y sus reacciones
ante ciertas circunstancias. Además, su manejo de frustración o sus expresiones
en general. El realizar observaciones durante el juego va a marcar un camino en
ese abordaje, y va a dar señales de si algo está ocurriendo en su
comportamiento.